Trazas de vascos en La Habana, Cuba

Marie-José Durquet, Fotógrafa — San Francisco, CA Destinatario del Fondo del Creador

SOBRE ESTE CORTOMETRAJE
En el verano de 2024, con el apoyo de una carta del Centro Cultural Vasco, Marie-José Durquet viajó a Cuba para documentar los vestigios de la inmigración vasca en la isla. Trabajando como fotógrafa e investigadora, buscó restos físicos de la presencia vasca —nombres de calles, edificios, lápidas y otras marcas— y recopiló notas e imágenes que narran un capítulo menos conocido de la historia de la diáspora.

Durquet completó el proyecto antes de lo previsto, produciendo tres fotolibros de 40 páginas cada uno, ligeramente diferentes en formato y secuencia, a través de varias plataformas de publicación en línea. El proceso, ha señalado, la impulsó a refinar sus habilidades de edición y secuenciación y profundizó su atención al detalle en el oficio de la producción de libros. El premio Creator's Fund apoyó la publicación de estos libros, haciéndolos accesibles a la comunidad en general. Durquet también ha compartido su trabajo en el Centro Cultural Vasco en conjunto con un evento de la Serie de Cine Vasco de BEO.

POR QUÉ IMPORTA
La diáspora vasca no fue en una sola dirección. Se dispersó: a Argentina, a Chile, a Nevada, a las Filipinas, a Cuba. Cada uno de esos hilos es su propia historia, y la mayoría de ellas no se han contado. Durquet buscó lo que aún queda: los nombres de las calles, las lápidas, los edificios que aún no han sido derribados. Ese tipo de trabajo documental es urgente precisamente porque está desapareciendo. Un fotolibro no solo preserva una imagen, preserva el hecho de que alguien estuvo allí, que construyó algo, que importó. Eso vale la pena tenerlo.